La razón es el venablo que se te clava en la nuca cuando despiertas por las mañanas de un reparador sueño…
Es Lesbia en Catulo, Beatriz en Dante, Laura en Petrarca, Susette Gontard (Diotima) en Hölderlin, Leonor en Machado… La razón que no puede ser analizada, ni medida, ni aprisionada…
Es el hilo de Ariadna que guía a Teseo a través del laberinto de la locura.
Es el guerrero, que vuelve desde las tinieblas de la batalla, tras haber conquistado un mísero rayo de luz, después de tanto caos y tanta muerte… El que, habiendo estado prisionero en una húmeda y oscura caverna platónica, decide encaminar sus pasos hacia la una promesa de libertad.
Es la luz que no vemos, pero caldea, cobija, acompaña, ama, desde una perspectiva mística agustiniana.
Es el perro que muerde y aprieta la quijada (Pedro Abelardo) frente a la oscuridad de los San Bernardos (Bernardo de Claraval) de este mundo, que predican con versos y sacrifican en nombre de la Fe.
Es un terrible monstruo bicéfalo (como Ortros, el hermano del can Cerbero) de dos cabezas, condenadas a no entenderse jamás (Descartes).
Es también un señuelo envenenado, disfrazado de frío positivismo y tecnocracia, de la mano de Auguste Compte.
Es el demonio de la falsa moral y de la represión que persiguieron denodadamente Freud y Nietzsche.
Es la filosofía analítica, como un diamante tallado con esmero, para intentar aprisionar en sus múltiples facetas los ecos pasados de una Gran Guerra cruel y sin sentido. Pero la sangre derramada, ¡Ah, la sangre derramada! ¿Cómo poder contenerla en una fría piedra, por preciosa que sea???
Es la búsqueda del Sentido de la Vida, en un mundo que no tiene sentido (Sartre, Camus, Habermas, Adorno, Merleau Ponty, Derrida, erich Fromm, etc., etc., etc.)
¿Es la razón el todo???
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